viernes, 26 de diciembre de 2008
Tercera orilla: Lectura de Nicolás Melini y Ernesto Pérez Zúñiga
Al comienzo, como viene siendo costumbre, el poeta acompañante recordó a un escritor canario, en el caso de Ernesto Pérez, a Manuel Padorno, autor que también viviera muchos años en la capital española. Nicolás presentó a su amigo hablando sobre todo de lo que les unía, de la oportunidad de recitar juntos, ellos que no se prodigaban públicamente en exceso – no más de dos recitales al año -. Fue curioso descubrir su relación, que siempre se encuentra dentro de un marco de riña poética al modo de Góngora y Quevedo como un amigo intenta cada vez que los reune. A su vez Ernesto glosó sobre su primera impresión de la poesía de Nicolás hace algunos años, y sus continuas conversaciones en torno a la eterna pregunta de ¿Qué es Poesía?, la cual derivó en un pequeño resumen de sus argumentos, que se ampliaría en el posterior debate de la lectura.
Como dos realidades vistas desde dos lados de la moneda, Nicolás y Ernesto presentan dos poéticas no enfrentadas, pero en las cuales se descubren un mismo interés por determinados parámetros u objetivos literarios, pero dispares en su resolución. Para ambos el ritmo juega un trascendente papel: Para Ernesto éste se esquematiza en golpes de voz y repetición de sonidos o palabras que llevan a modo de latidos o solfeo durante toda la construcción literaria; en cambio, para Nicolás el ritmo es vital en un aspecto más narrativo, es la propia acción del poema la que marca el “tempo” al que ha de ser leído. Igualmente parten de tradiciones disímiles: Nicolás de una tradición poética más anglosajona, con gran importancia de la narración poética, de la ruptura de los esquemas clásicos; mientras que Ernesto bebe en sus inicios principalmente de la tradición española y andaluza.
Entre los poemas leídos destacaríamos de Nicolás “Nostalgia de un mar distinto” del libro “Adonde marchaba” que se abre con unos geniales versos “No saber si fue sólo/ Saltar y sumergirse./ Encaramarse desde el agua clara/ hasta la roca, saltar / y sumergirse/ Una roca en medio del mar limpio / de Marsella, encaramarse, vértigo / saltar y sumergirse.” Donde el mar toma una esencia de la vida cíclica, quizás de monotonía o hastío, pero también de resurgir, de liberación. En el caso de Ernesto un magnífico poema sobre La Casa de Campo en Madrid como paraíso de prostitución, y todas las realidades sexuales más dispares, perfectamente descrito en el poema “En parque de blancos, trata de negras” de su libro “Cuadernos del hábito oscuro” : “Nalgas negras/ tensas de apre- / tar el polvo /rasgan en los / troncos de los /encinares /…” y que finaliza con un genial juego sonoro “migas corren negras tantos granos trigo / negro corren granos con hormigas bajo / pasos solitarios corren doce euros / euros solitarios corren doce nalgas / rasgan negras contra las encinas muévete / contra las encinas contra las encinas muévete / muévete.”
Una gran oportunidad de escuchar a dos ejemplos relevantes de la poesía actual, que por supuesto supuso también la suerte de disertar sobre la poesía, de ampliar el conocimiento de sus opiniones, reflexiones y pensamientos, y la de compartir una velada con otros tantos artistas que se encontraban en la lectura, la cual se alargó a modo de vino, tapas y conversación hasta la madrugada.
sábado, 29 de noviembre de 2008
Segunda Orilla: Lectura de Fermín Higuera y Miguel Losada
Miguel Losada, al que se le notaba una gran experiencia como activista cultural, explicó la distinta sensorialidad de la obra de ambos; Fermín es un poeta isleño y por tanto más de tierra, de fuego, de volcán; mientras que declaró de su propia poesía cierta humedad gallega, cierto Atlántico distinto al de su compañero. Además trataron de descubrir la relación entre el Fermín Higuera pianista y el poeta, y como la simbiosis no era una intoxicación en ambas facetas, sino una magnífica convivencia no invasiva pero tampoco indiferente. Un gran diálogo de versos y confesiones a media voz que desnudaron para el público a ambos artistas.
Entre las obras leídas por el canario, destacamos el “Ciclo del Interprete”, en el que el poeta se adentra por primera vez con su poesía de lleno en su faceta musical, e intenta, como otros poetas con la pintura o la escultura, desgranar y describir las sensaciones y detalles del pianista frente al instrumento y a su obra. Con una gran ligereza – que él mismo relacionó con la que tienen las manos de un pianista al mover un pesado entramado de teclas y martillos – y con un sonido a modo de caracola marina, Fermín Higuera nos introdujo a todos en sus horas de profesor y concertista. Poesía en la Música, Música Poética en los oídos con un dominio del lenguaje y un gran concierto de sonoridad y ritmo.
Miguel Losada abrió su cuaderno reciclado – que a quien escribe le produjo interés desde el primer instante al verlo desde la más cercana silla – y nos leyó poemas de "la montaña roja", versos inspirados en una playa de Tenerife en uno largo viaje, siempre en barco y solo, por las Islas. Nos sorprendió a mitad de la lectura con un genial poema romántico, lejos, a infinita distancia, de lo redicho, y al que todos los asistentes defenderíamos ante las manos asesinas y críticas de un autor a punto de rasgar el folio. A continuación un poema nacido tras las lecturas de autores portugueses fue finalizado con un verso de esos que se te quedan eternamente en el oído como un mantra poético que repetir. Al igual que Ada Salas en la anterior sesión del ciclo, Miguel defendió la dificultad de conseguir la tristeza en la poesía, no la emoción burda, sino la tristeza pura, ante cuya afirmación nos regaló la lectura de un poema de su libro "el bosque azul" que demostró ser un magnífico ejemplo de lo expuesto.
El Ciclo de poesía de la Casa de Canarias, "Atlántica Poética", continúa danto generosos frutos como esta gran velada, y el próximo 17 de diciembre nos traerá a Nicolás Melini y Ernesto Pérez Zúñiga. Además del magnífico desarrollo que está teniendo, la proyección y divulgación de la actividad, entre prensa digital y portales literarios es de agradecer, hasta el punto que el programa "Página 2" ha decidido recomendarlo en su agenda cultural al emitirse en TVE2 los domingos por la tarde.
martes, 4 de noviembre de 2008
Primera Orilla; Lectura de Rafael José Díaz y Ada Salas en el Ciclo de Poesía de la Casa de Canarias Atlántica Poética
Monótona, la marea, insiste en la orilla con su oleaje leve de cualquier noche de octubre en un atlántico en calma. Del mismo modo la lluvia, golpeaba incesantemente el asfalto de Madrid en la noche del pasado martes 28, cuando en el número 5 de la Calle Jovellanos, iniciaba su andadura el Ciclo de Poesía de la Casa de Canarias Atlántica Poética. El proyecto describirá a lo largo de los meses del curso académico (de octubre a junio de 2008) una serie de veladas, en las que un poeta canario ofrecerá al público su obra, acompañado de un vate no isleño.
La primera de éstas nos dio la oportunidad de esperar en el “umbral” los versos del tinerfeño Rafael José Díaz, que desde su poética serena, nos abrió a un universo de palabras y paisajes literarios que recordaban sin esfuerzo a las islas, entorno a modo de excusa para un universal canto a las pasiones y conversaciones con un tú poético entre “Las Siete Cañadas” o “La Caldera de los Marteles”. El canario, Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna, Premio Tomás Morales de 2002 y Premio García Cabrera de 2007, reside en Madrid donde ejerce como profesor, a la vez que continúa su amplia carrera como traductor de poetas centroeuropeos para distintas firmas editoriales. Su más reciente obra Antes del eclipse nos propone un paseo poético, en prosa y verso, por situaciones vitales que siempre han de tener el deseo como sustento o hilo conductor. Además, la generosidad de Rafael no tuvo límites esa noche y quiso regalarnos la lectura de su más reciente composición, que sorprendió a los presentes.
Lo que resultó ciertamente interesante fue la simbiosis producida entre su compañera de lectura y amiga, Ada Salas, y Rafael José Díaz, con la que propuso un camino de destrucción hacia el renacer en una vivencia de las ruinas. La poetisa de Cáceres, acostumbrada a ser tildada de “pesimista” por la impresión primera que aporta la lectura de su obra, explicó que no pretendía dicha negatividad, pues entendía el llanto o el grito como parte de la expresión artística, y que además, para ella, esa destrucción era previa a la reconstrucción, al comienzo, como para las culturas y las religiones la muerte supone otra vida. Sus poemas, comenzados en su mayoría con la contundencia de un “no” y con sonoras frases de violencia, terminan siempre con una pequeña fuga hacia delante, desde un pasado hecho trizas hacia un futuro incierto pero el que se ve ya la luz. Desde la sentencia hacía la duda, partiendo de la rotundidad hacia lo leve. Así pudimos disfrutar de lo más reciente de Ada Salas Esto no es el silencio, título que como ella mismo dijo, le ha costado la duda de pertenecer o no, como si ella renegara, a la Poesía del Silencio.
Posteriormente a la lectura llegó el debate y la tertulia. Las cuestiones sobre la poética de cada uno, su forma de trabajo, la tonalidad de sus composiciones y otros tantos temas saltaron a la mesa, que se alargó, como las buenas conversaciones, hasta la media noche con una copa vino. En un bar cercano, mientras nosotros disfrutábamos de la amistad y la camaradería, no lejos, en una mesa, otros despellejaban la literatura con sus ambiciones y su mercadotecnia. Las casualidades son sorprendentes.
Próxima cita: Recital de Fermín Higuera y Miguel Losada el 27 de noviembre a las 20:00 h.