martes, 4 de noviembre de 2008

Primera Orilla; Lectura de Rafael José Díaz y Ada Salas en el Ciclo de Poesía de la Casa de Canarias Atlántica Poética

Monótona, la marea, insiste en la orilla con su oleaje leve de cualquier noche de octubre en un atlántico en calma. Del mismo modo la lluvia, golpeaba incesantemente el asfalto de Madrid en la noche del pasado martes 28, cuando en el número 5 de la Calle Jovellanos, iniciaba su andadura el Ciclo de Poesía de la Casa de Canarias Atlántica Poética. El proyecto describirá a lo largo de los meses del curso académico (de octubre a junio de 2008) una serie de veladas, en las que un poeta canario ofrecerá al público su obra, acompañado de un vate no isleño.

La primera de éstas nos dio la oportunidad de esperar en el “umbral” los versos del tinerfeño Rafael José Díaz, que desde su poética serena, nos abrió a un universo de palabras y paisajes literarios que recordaban sin esfuerzo a las islas, entorno a modo de excusa para un universal canto a las pasiones y conversaciones con un tú poético entre “Las Siete Cañadas” o “La Caldera de los Marteles”. El canario, Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna, Premio Tomás Morales de 2002 y Premio García Cabrera de 2007, reside en Madrid donde ejerce como profesor, a la vez que continúa su amplia carrera como traductor de poetas centroeuropeos para distintas firmas editoriales. Su más reciente obra Antes del eclipse nos propone un paseo poético, en prosa y verso, por situaciones vitales que siempre han de tener el deseo como sustento o hilo conductor. Además, la generosidad de Rafael no tuvo límites esa noche y quiso regalarnos la lectura de su más reciente composición, que sorprendió a los presentes.

Lo que resultó ciertamente interesante fue la simbiosis producida entre su compañera de lectura y amiga, Ada Salas, y Rafael José Díaz, con la que propuso un camino de destrucción hacia el renacer en una vivencia de las ruinas. La poetisa de Cáceres, acostumbrada a ser tildada de “pesimista” por la impresión primera que aporta la lectura de su obra, explicó que no pretendía dicha negatividad, pues entendía el llanto o el grito como parte de la expresión artística, y que además, para ella, esa destrucción era previa a la reconstrucción, al comienzo, como para las culturas y las religiones la muerte supone otra vida. Sus poemas, comenzados en su mayoría con la contundencia de un “no” y con sonoras frases de violencia, terminan siempre con una pequeña fuga hacia delante, desde un pasado hecho trizas hacia un futuro incierto pero el que se ve ya la luz. Desde la sentencia hacía la duda, partiendo de la rotundidad hacia lo leve. Así pudimos disfrutar de lo más reciente de Ada Salas Esto no es el silencio, título que como ella mismo dijo, le ha costado la duda de pertenecer o no, como si ella renegara, a la Poesía del Silencio.

Posteriormente a la lectura llegó el debate y la tertulia. Las cuestiones sobre la poética de cada uno, su forma de trabajo, la tonalidad de sus composiciones y otros tantos temas saltaron a la mesa, que se alargó, como las buenas conversaciones, hasta la media noche con una copa vino. En un bar cercano, mientras nosotros disfrutábamos de la amistad y la camaradería, no lejos, en una mesa, otros despellejaban la literatura con sus ambiciones y su mercadotecnia. Las casualidades son sorprendentes.

Próxima cita: Recital de Fermín Higuera y Miguel Losada el 27 de noviembre a las 20:00 h.

1 comentario:

Alicia dijo...

Me gustan mucho estos dos poetas del "silencio", Ada Salas y Rafael-José Díaz, que siempre te sorprenden con algún giro o imagen inesperada.